La falta de tiempo es un mal moderno. Estudios realizados en Alemania, Corea del Sur y los Estados Unidos indican que cuanto mayores son los ingresos económicos de las personas, de menos tiempo parecen disponer. Además, el estrés ligado a la falta de tiempo, real o percibida, se ha visto asociado a una peor salud, tanto física como mental, a una menor sensación de bienestar, a ansiedad y a insomnio. La falta de tiempo está también asociada a una mala alimentación y a la falta de ejercicio. En conclusión, a la resolución del problema del hambre y la miseria, la modernidad ha respondido con una hambruna de tiempo.

¿Cómo hacen frente las personas a esta carencia de tiempo? ¿Podría comprar tiempo con dinero ayudarnos a conseguir una vida mejor? Comprar tiempo no es tan difícil. Se trata simplemente de contratar y pagar a alguien para que haga por nosotros las tareas más aburridas y que más tiempo demandan.

Los efectos de la compra de tiempo sobre la salud, el bienestar y el nivel de satisfacción con la vida no han sido investigados hasta ahora. Un grupo de investigadores de las universidades de Harvard, de Maastrich y de British Columbia aborda ahora este interesante asunto y publica sus resultados en la revista científica Proceedings.

Los investigadores parten de la hipótesis que yo traduzco como hipótesis de la mitigación (buffering hypothesis en inglés), para la que existe evidencia a su favor. Esta hipótesis sostiene que el apoyo social es beneficioso para la salud sobre todo si es recibido en tiempos difíciles, cuando es más necesario, es decir, el apoyo social mitiga los efectos del estrés cuando este es excesivo. Si esta hipótesis es correcta, predeciría que comprar tiempo en tiempos de necesidad resultaría en un beneficio para el bienestar y la salud de las personas que decidan invertir su dinero en tiempo y no en bienes materiales.
Los investigadores estudian diversas poblaciones en cuatro países: EE.UU., Canadá, Dinamarca y Holanda. En este último país una serie de millonarios participa también en el estudio. Los científicos someten a estos participantes a varias pruebas en las que exploran su nivel de satisfacción con la vida y lo correlacionan con la cantidad de dinero invertido en comprar tiempo. Igualmente, determinan el nivel de estrés temporal al que los participantes dicen estar sometidos en su vida cotidiana.

Los resultados de estos estudios dejan lugar a pocas dudas. Todas las personas, en cualquier país y sea cual sea su nivel de ingresos, ve mejorado su nivel de satisfacción con la vida y su estado de ánimo si invierte dinero en comprar tiempo en lugar de en comprar bienes materiales (excluyendo bienes materiales básicos).

En resumen, estos hallazgos sugieren que emplear dinero para conseguir tiempo reduce los sentimientos de presión y estrés cotidianos y puede conducir a un efecto acumulativo en bienestar y satisfacción con la vida, ayudándonos a mitigar las tensiones y el estrés diario.

 

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