Tradicionalmente, hemos sabido que al luz puede viajar como fotones, partículas o como ondas. Y, aunque puede ser difícil de imaginar, bajo ciertas condiciones también puede transformarse en un superfluido. En forma líquida, en lugar de detenerse en un objeto e “iluminarlo”, la luz fluye a su alrededor, como si fuera agua. A este estado se le llama “el quinto estado de la materia” o, más formalmente, el condensado de Bose-Einstein.

La luz como superfluido tiene muchas propiedades extrañas, pero a la vez útiles. Por ejemplo, no tiene curvas ni ondas, y no experimenta fricción ni viscosidad. Como resultado, este avance podría revolucionar cualquier tecnología basada en la transferencia de luz o electricidad, e incluso crear la próxima generación de superconductores. Pero la luz líquida solo se ha visto en condiciones excepcionalmente extrañas, como en cámaras de laboratorio cerradas colocadas a una temperatura de solo unos pocos grados por encima del cero absoluto.

Antes, debido a la necesidad de comprobarlo en condiciones tan extremas, su uso no era nada práctico. No solo eso, sino que la luz solo existía en esa forma durante unas pocas fracciones de segundo. Pero en una nueva investigación, publicada en la revista Nature Physics, un grupo de científicos-de la CNR Nanotec Institute, de la Universidad Salteno, en Italia, de la École Polytechnique de Montreal, de la Universidad Aalto, en Finlandia, y del Imperial College de Londres- han sido capaces de alcanzar el mismo estado en temperatura ambiente durante un período sostenido.

Ahora viene lo complicado. Para crear dicha luz, los científicos colocaron frente a frente dos espejos especiales ultra-reflexivos, y en el medio colocaron una capa extremadamente fina de moléculas orgánicas. Después, dispararon un pulso láser que duraba 35 femtosegundos -un femtosegundo equivale a una milbillonésima parte de un segundo: caben tantos femtosegundos en un segundo como segundos caben en 100 millones de años-.

Stpéphane Kéna-Cohen afirma que “bajo condiciones normales, un líquido ondula y gira alrededor de cualquier cosa que interfiera con su flujo. En un superfluido, esta turbulencia se suprime alrededor de obstáculos, haciendo que el flujo continúe su camino sin alterarse. Las partículas en este estado c, oscilando a la misma freuencia, y paradójicamente combinando los atributos líquidos, sólidos y gaseosos“.

Los investigadores de la École Polytechnique de Montreal declaran que “nos ayudará a concebir y diseñar futuros dispositivos fotónicos basados en superfluidos donde las pérdidas enérgicas serán casi suprimidas, dando lugar a nuevos fenómenos“.

Este avance podría revolucionar los láseres, paneles solares, ordenadores, e incluso lanzar la próxima generación de superconductores. El estudio de los superfluidos puede incluso ayudar a resolver algunos de los problemas a los que se enfrenta la física, como el misterio de la materia oscura, que según el físico Justin Khoury, puede tratarse de un superfluido.

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