El fotógrafo italiano Gabriele Galimberti pasó tres añosviajando alrededor de todo el mundo tomando retratos de niños con sus posesiones más preciadas. Con ello, no solo logra hacer una tierna y encantadora mirada a la infancia, sino que esta serie también refleja una sutil ambición de los padres hacia sus hijos, así como los factores socioeconómicos alrededor del globo y cómo y con qué juegan los más pequeños.

La foto que encabeza este artículo, por ejemplo, fue tomada en un pequeño pueblo en el norte de Zambia. Viviendo en un área sin agua ni electricidad, los niños crearon un mercado falso, para jugar a comprar y vender unas gafas de sol que se encontraron en una caja caída de un camión.

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