Dar clase es lo que tiene. Que uno no puede aburrirse, que está todo el día interactuando con personas…

Como cuando corriges ejercicios. Poneos en situación: un ejercicio de física en el que, proporcionando los datos pertinentes, pregunta el trabajo que hace un levantador de pesas al levantar las halteras a una determinada altura. Le pregunto a  una alumna, y me explica cómo lo ha hecho y cuál es la conclusión. El cálculo es correcto y con la unidad (julios) bien puesta. Pero el ejercicio continúa: “¿Y qué trabajo hace mientras sostiene las pesas arriba?”

A lo que contesta:

– El mismo, ¿no?

(Respuesta incorrecta, por cierto). Continúa el diálogo entre ella y yo:

– ¿Me lo preguntas? ¿O me lo afirmas?

– ¿Te lo afirmo?

 

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