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9 Rasgos de carácter que afectan tus relaciones con las personas

9 Rasgos de carácter que afectan tus relaciones con las personas

Las pruebas psicológicas nos ayudan a conocernos mejor y a comprendernos más. Pero hoy en día hay tantas de ellas, que es muy fácil terminar confundiéndose. En realidad, solo hay 9 rasgos de carácter que determinan la personalidad, y la individualidad se forma de las distintas combinaciones de esas 9 características.

Te ofrecemos conocer los niveles en los que se basa el sistema de evaluación de la personalidad. Estos revelan el carácter de una persona y su actitud ante la vida y hacia los demás. Para obtener un cuadro completo de tu personalidad única, debes evaluarte en cada uno de los 9 niveles.

Recuerda que al evaluar tu personalidad no debes apresurarte a los extremos. Si en la mayoría de las escalas, tú mismo o las pruebas psicológicas te colocan “en el medio”, es bastante normal: las formas extremas de los psicotipos son muy poco frecuentes.

9. Nivel de apertura

Muchos siguen convencidos de que los introvertidos son fóbicos sociales, y que los extrovertidos son muy pegotes. Pero en esta escala existen muy pocos tipos extremos; la mayoría de las personas son “ambivertidas” (combinan las características de ambos tipos). En realidad, estos psicotipos se distinguen principalmente no por su relación con los demás, sino por su manera de cargarse de energía: los extrovertidos “se cargan” mediante la comunicación con otras personas; en tanto los introvertidos, por el contrario, gastan mucha energía al comunicarse con los demás y, por lo tanto, necesitan “recargarse” en soledad.

En este nivel, la elección de trabajo juega un papel muy importante: un introvertido que trabaja día y noche rodeado de gente se agotará rápidamente, al igual que un extrovertido que esté encerrado entre cuatro paredes. Para lograr una armonía, los tipos extremos en la escala “introversión/extraversión” pueden unirse en parejas, ya sea de amigos o románticas. De esta manera, el extrovertido podrá animar al introvertido y llenar su vida de aventuras, mientras que el introvertido, a su vez, podrá frenar al extrovertido hiperansioso a tiempo y enseñarle a descansar en un entorno tranquilo.

8. Nivel de flexibilidad

Este nivel muestra qué tan amigable y flexible es una persona. Algunas personas aceptan los cambios de las circunstancias o de sus propios planes fácilmente, mientras que otras literalmente se vuelven locas si algo va distinto a como lo habían planeado, y reciben con irritación hasta las sorpresas agradables. Las personas inflexibles deben aprender a tolerar la espontaneidad y convertirla en una parte recurrente de su vida: pueden pedirles a sus amigos que les hagan visitas repentinas o que los lleven a viajes no planeados, pueden incumplir su propio horario y, de vez en cuando, organizar boicots a sus estrictos planes.

Entretanto, las personas adaptables pueden sufrir por descuidar constantemente sus propios intereses por el bien de los demás. Por ejemplo, si te das cuenta de que desde hace un mes quieres ir con tu amigo a una galería de arte, pero siempre terminas en una sala de cine, en un café, o dando un paseo, es un motivo para ponerse a reflexionar y aprender a insistir en hacer lo que habías planeado.

7. Nivel de estabilidad

La estabilidad emocional afecta en gran medida el comportamiento de una persona. Los neuróticosreaccionan violentamente ante todos los problemas mundanos y caen fácilmente en un estado de irritación o apatía; mientras que las personas emocionalmente estables enfrentan las dificultades sin esfuerzo y son menos propensas a terminar en situaciones de conflicto.

Naturalmente, el grado de estabilidad se determina, en gran medida, por nuestro temperamento y el estado de nuestro sistema nervioso; no obstante, es uno de los pocos niveles que es apto para ser “entrenado”. Las personas neuróticas claramente deben luchar por una mayor estabilidad para dejar de reaccionar bruscamente a todo lo que sucede y cuidar su sistema nervioso. Pero demasiada estabilidad también puede ser un problema. Si vas en una montaña rusa con una cara de póker y ni siquiera parpadeas cuando un edificio se derrumba cerca tuyo, tal vez debas ponerte a pensar si no estarás perdiéndote de algunas emociones e impresiones que te ofrece la vida.

6. Nivel de sensibilidad

El nivel de sensibilidad está determinado por nuestra capacidad de empatizar con otras personas. En esta escala, los tipos extremos son sumamente raros: la mayoría de las personas mentalmente sanas están más cerca del punto medio, con ligeras variaciones de grados de sensibilidad. Muy indicativo en este nivel es la actitud hacia los héroes de las historias ficticias. Seguramente podrás encontrar fácilmente entre tus amigos tanto a aquellos que sienten las penas de los personajes como si fueran las suyas, como a aquellos que no derramaron ni una lágrima al ver “Hatiko”.

El problema es que los empáticos muchas veces están tan inmersos en las emociones, experiencias y desventuras de otras personas, que pierden el sentido de sus propias vidas. Pueden vivir por el bien de los demás o sumergirse en los mundos ficticios de los libros y las películas, confundiendo las emociones de otras personas con las propias. Si eres un empático, trata de proteger tu espacio personal y organízate “días de descarga” sin presencia de otras personas, tanto reales como ficticias.

5. Nivel de organización

Mientras los genios dominan el caos, los directivos de las empresas valoran a los empleados bien organizados y responsables que cumplen los plazos y siempre llegan puntualmente. Es curioso el hecho de que el nivel de la organización no depende de la educación o la fuerza de voluntad, sino de la forma de pensar. Aunque esto, por supuesto, no significa que ni siquiera debas tratar de reeducarte y acostumbrarte a ser más ordenado.

Sin embargo, una organización excesiva también puede convertirse en un problema. Si no puedes ir a una tienda sin una lista, empezar el día sin un plan, o siempre clasificas tus libros según el color o alfabéticamente, es una motivo para traer a tu vida un poco de confusión y caos; de lo contrario, te será difícil lidiar con circunstancias imprevistas y llevarte bien con la gente común. Por pura prevención, retrásate para no llegar a tiempo a una cita, esparce cosas sobre tu escritorio o pierde la agenda por un día.

4. Nivel de aceptación

El nivel de aceptación está determinado por el grado en que una persona está abierta a todo lo nuevo(aquí se incluyen las ideas, las personas y los viajes). Seguramente hayas conocido a conservadores empedernidos a los que no se les puede persuadir ni siquiera a probar una nueva variedad de pasta, por no mencionar algo más.

Tradicionalmente, se considera que las personas abiertas son excelentes amigos e interlocutores interesantes, pero ellos mismos pueden sufrir por su propia apertura. Es difícil para este tipo de personas detenerse en una sola cosa y dedicarse a algún trabajo en particular cuando la vida les arroja más y más oportunidades. Quieren probar esto y aquello otro, y también eso de ahí y aquello de más allá. Como resultado, están “saltando” constantemente.

Si sientes que estás constantemente buscando emociones nuevas, piensa: ¿hay algo inquebrantable en tu vida, un interés que no se va con los años? Si es así, continúa conquistando nuevos picos, pero si no es el caso, es el momento de detenerte y buscarlo.

3. Nivel de egocentrismo

El nivel de narcisismo caracteriza principalmente la relación de la persona con los demás, e influye de muchas maneras en la forma en que una persona construye su vida. La esfera más influenciada por este nivel es la de la carrera: una persona egocéntrica difícilmente dedicará su vida al voluntariado, y una abnegada no se convertirá en una persona de negocios. Aunque hoy en día los narcisos se sienten perfectamente bien en Internet creando contenido visual con ellos mismos de protagonistas, en sus vidas privadas buscan parejas desinteresadas. Una alianza así tiene todas las posibilidades de ser exitosa, pero el desinterés excesivo eventualmente puede ser causa de sufrimiento.

Los psicólogos ofrecen una variedad de técnicas destinadas a que las personas abnegadas aprendan a valorarse a sí mismas y no a vivir toda su vida por el bien de los demás, olvidándose de sus propios sueños. En cambio, “reeducar” a un narciso es mucho más difícil, a menos que él mismo quiera cambiar.

2. Nivel de adherencia a los principios

El grado en que una persona tiene principios y es fiel a sus dogmas morales determina en gran medida los éxitos en su carrera y las relaciones con sus seres queridos. Es más, la escala misma, dependiendo del tipo de personalidad que la evalúe, puede ser percibida de maneras muy diferentes: algunas personas respetan a sus conocidos con principios, mientras que los partidarios del maquiavelismo están convencidos de que si de vez en cuando no se hacen tratos con la conciencia, se terminará sufriendo a causa de los principios propios.

Muchas veces, las personas cercanas no pueden entender que los principios, o la falta de ellos, se debe al tipo de personalidad, y no a la mala actitud hacia ellos. Para evitar conflictos y malentendidos, los tipos extremos deben trabajar en dominar sus propias características y respetar más los sentimientos de los demás. Si tú mismo te cruzas con una persona de demasiados principios o maquiavelismo, no te apresures a juzgar a tu oponente y trata de reaccionar a su comportamiento con tranquilidad.

1. Nivel de velocidad de la vida

Hasta hace poco, los psicólogos no evaluaban la velocidad de la vida como un rasgo de carácter, adjudicando este indicador a las condiciones externas. Pero ahora la psicología moderna enfatiza este factor. Seguro que has oído historias sobre alguien que “tiene prisa por vivir”, construye las relaciones rápidamente, tiene hijos, asciende en la escala de su carrera laboral y viaja tan activamente que parecería que se va a morir a los 30 años; mientras otra persona de su edad recién está comenzando a pensar en a qué quiere dedicarse.

Aquellos que viven rápidamente muchas veces sufren de la falta de profundidad y plenitud de su camino. Mientras que el ritmo lento de la vida amenaza con simplemente no llegar a aprovechar el tiempo asignado. Si sientes que tienes prisa por vivir, haz pausas, intenta sumergirte en el momento y no apurar a los demás. Si no logras desperezarte, trata de acelerar por tu cuenta o busca integrarte en grupos de personas que puedan estimularte.

¿Y tú has conocido tipos extremos de alguno de los niveles? ¿O tal vez tú mismo seas uno de ellos?

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