¿Por qué “cantan” las ballenas?

El primer post de este blog está dedicado a uno de los grandes misterios de la naturaleza: ¿Por qué “cantan” las ballenas? En primer lugar se debe aclarar que el término canto aplicado a estos mamíferos hace referencia al patrón de sonidos que emiten, de diferente duración e intensidad y que es también variable a lo largo de la vida del animal y sobre todo dependiente de sexo y especie. Al canto de las ballenas se le atribuye un papel en diferentes funciones biológicas desde la ecolocalización, el apareamiento, la migración e incluso la utilización durante la denominada llamada de alimentación. A pesar de estas hipótesis, los científicos no están totalmente convencidos del por qué de la complejidad de estos patrones de sonidos.

Los biólogos norteamericanos, Roger Seale Payne y Scott McVay, comenzaron a estudiar el canto de las ballenas jorobadas o yubartas (Megaptera novaeangliae) en la década de los 70, una de las especies que emite un canto con un patrón más elaborado (1). Aunque ambos sexos  cantan, solo los machos emiten los sonidos más complejos, profundos y de larga duración.

En la actualidad, diferentes grupos de biólogos marinos dedican sus programas de investigación a la disciplina denominada bioacústica, es decir, la recogida de los sonidos emitidos por los animales, mediante equipos de grabación e hidrófonos. A partir de las señales acústicas recogidas, se pueden generar unos gráficos denominados espectrogramas, que recogen el patrón de frecuencias acústicas generadas. En general, en el caso de estos cetáceos, la estructura es compleja pero también organizada. Se puede distinguir un tema principal que se compone de frases y subfrases. Este tema se repite varias veces consecutivas constituyendo lo que comúnmente se conoce como el canto de la ballenas.

Espectograma de una ballena azul (<em>Balaenoptera musculus</em>) mostrando la amplitud y la frecuencia en relación a la duración de los sonidos emitidos. Fuente: http://oceanexplorer.noaa.gov/explorations/

Espectograma de una ballena azul (Balaenoptera musculus) mostrando la amplitud y la frecuencia en relación a la duración de los sonidos emitidos. Fuente: http://oceanexplorer.noaa.gov/explorations/

Además, otro aspecto que llama la atención de los investigadores es que a lo largo del tiempo, una población de ballenas es capaz de evolucionar su canto, dejando de repetir patrones emitidos en años anteriores. Esta plasticidad es casi “cultural”, ya que además se comprobó que los patrones de sonidos se transmitían entre diferentes poblaciones de cetáceos, siempre dentro de la misma especie. Este hecho fue demostrado por Ellen C. Garland y su equipo de colaboradores en el año 2011 (2). A lo largo de una década grabaron los sonidos y estudiaron el comportamiento de seis poblaciones distintas de ballenas jorobadas en el océano Pacífico, siguiendo un gradiente geográfico Oeste-Este, desde Australia hasta la Polinesia francesa. Se observó claramente un patrón de transmisión horizontal entre poblaciones. Así pues, el mismo canto que se grababa en una población del este de Australia se emitía tres años más tarde en otra población diferente, localizada en coordenadas más alejadas, y se había también pasado gradualmente a través de las restantes poblaciones intermedias. Al parecer este proceso se veía facilitado por la agrupación de diferentes poblaciones de ballenas durante la época estival en en las zonas de alimentación (3).

Katy Payne, la esposa de Roger Payne, estudió el canto de las ballenas desde una aproximación diferente, centrándose en su musicalidad (4).  Los sonidos emitidos no son vocalizaciones al azar, se pueden distinguir melodías y ritmos y sus “composiciones” evolucionan con los años como si se tratara de variaciones sobre una pieza original. Como curiosidad, recientemente se ha transcrito el canto de estos cetáceos a partituras utilizando un sistema de notación musical especial en el que cada tipo de sonido se representa con una figura y un color (5).

A pesar de las numerosas investigaciones realizadas, de las funciones claramente demostradas en procesos biológicos como el apareamiento, la migración y la alimentación, la complejidad y diversidad del canto de las ballenas están llenos de interrogantes.Todo parece indicar que el canto de las ballenas no solo tiene una función meramente biológica si no que también puede ser un rasgo “cultural” de cada población que evoluciona a lo largo del tiempo y que puede aprenderse por parte de otros individuos de diferentes comunidades  (6).

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